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    “Eva Braun no era una rubia tonta”


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    2,023


    “Eva Braun no era una rubia tonta”
    Heike Görtemaker, la biógrafa de la mujer de Hitler, revive la dramática vida de quien acompañó al Führer hasta la muerte. “Fue la discípula más leal y sabía lo que hacía”, concluye la historiadora.

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    Eva Braun está muerta y Erich Kempfa, el chofer de Hitler, la lleva en brazos hacia el fuego. Eva Braun murió pudiendo sobrevivir, pero no era una pobrecita que seguía ciegamente al canciller de la Alemania nazi. Sabía en qué tramas estaba envuelta y así queda expuesta en la biografía que escribió Heike Görtemaker titulada Eva Braun. Una vida con Hitler (Debate).

    En las afueras de Berlín, en el pueblo encantado de Kleinmachnow, Görtemaker espera al periodista que viene del lejano Buenos Aires en su hogar armónico y resplandeciente donde se cuela el aroma del café express. Con la taza en la mano, la historiadora se remonta a los años 30 y 40 para hablar de una Eva Braun que pareciera haber conocido personalmente por la descripción acabada que hace de ella. Aunque publicó esta biografía en su país en 2010, todavía da señales de sentir cerca el fantasma de la mujer que acompañó a Hitler hasta el fuego mismo del infierno. “Hasta ahora, las biografías describían a Eva Braun como una rubia tonta e insulsa, o como una muchacha decente que tuvo la desgracia de enamorarse de un monstruo. Y Hitler, por otro lado, aún es considerado como una persona sin sentimientos ni lazos humanos. Y lo que yo intento hacer es plantear el interrogante de quién fue realmente Eva Braun”, dice Görtemaker en sus sillones blancos.

    ¿Cómo definiría a Eva Braun como una mujer de carácter fuerte o todo lo contrario?
    Si observamos los últimos días de Eva Braun en el búnker de Berlín junto a Hitler, podemos ver, o asumir que tenía un carácter fuerte, duro. No tenía necesidad de morir. Pero ella no sólo decidió morir con él, sino que también se había convertido en la indiscutida representante de lealtad absoluta al dictador. Eva Braun quería que todos los miembros del círculo privado de Hitler fuesen absolutamente leales a él. Ella fue la discípula más leal a Hitler.

    ¿Cómo reconstruyó la relación sentimental entre ellos?
    Las fuentes primarias sobre Eva Braun son pocas. Sólo hay algunas cartas y postales escritas por ella. Pero no hay nada que arroje luz sobre el tipo de relación que tuvieron. Sólo contamos con fuentes de terceros, que hablaron o escribieron sobre esta relación después de la guerra, y por lo tanto, es difícil decir qué clase de relación existió entre ambos, qué la caracterizó.

    ¿Cómo se conocieron, cuánto se impactaron?
    Presumiblemente, la primera vez que se vieron fue en Munich a comienzos de octubre de 1929, en el negocio de fotografía de Heinrich Hoffmann, quien desde 1922-1923 era muy amigo de Hitler, y también era un nacional socialista, que había contratado a esta joven poco tiempo antes, en septiembre. Esta es la historia contada después de la guerra por un periodista turco-estadounidense llamado Nerin Emrullah Gün, quien entrevistó a los miembros de la familia Braun en los 60. El contó que Hitler entró al negocio y su amigo Hoffmann le dijo a su joven empleada: “Tráenos algo de comer y beber”. Y esa noche cenaron los tres juntos allí. Pero Hoffmann, el único sobreviviente, nunca habló de ese momento.

    ¿Por qué cree que Eva Braun intentó sucidarse, qué deseaba demostrar?
    Las circunstancias de los intentos de suicidio de Eva Braun en 1932 y en 1935 aún no están claras. Tenemos distintas versiones, una de Hoffmann, y otra de las hermanas de Eva después de la guerra. Pero difieren en qué y por qué pasó. Podemos suponer que con este acto extremo, ella le mostró a Hitler que estaba dispuesta a morir. También podemos suponer que para Hitler, esto tuvo cierto atractivo porque ella demostró la clase de sacrificio, de abnegación, que esperaba de sus seguidores. La lealtad absoluta de esta mujer fue, por así decirlo, la base de esta relación.

    ¿Pero Hitler estaba enamorado de ella?
    No hay ningún documento ni carta de Hitler. Nunca se encontró una carta de él entonces no podemos decir qué sentía por ella. Cuando Albert Speer (arquitecto y ministro de Armamento y Guerra) fue interrogado en 1945 por oficiales de rango, dijo que Eva Braun había sido la mujer que Hitler había amado, que sus sentimientos por ella eran genuinos. Lo único que podemos decir es que Eva Braun, con los años, se volvió más y más importante para el dictador. Y que pasó de ser una joven algo tímida a ser una mujer caprichosa y decidida, y ejemplo de lealtad absoluta al dictador. Y después de 1936, nadie se animaba a desafiar su posición, y dentro de la jerarquía del círculo íntimo de Hitler, Eva tenía una posición muy fuerte. Hasta Speer o el poderoso Goebbels buscaban su compañía para estar más cerca de Hitler. Entre las mujeres cercanas al poder se decía que llevarse bien con Eva Braun era imprescindible para ser invitado al Berghof (segunda residencia de Hitler en los Alpes alemanes). Eva Braun tenía un lugar dominante en el círculo íntimo de Hitler.

    ¿Eva decidió conscientemente morir con Hitler o fue contra su voluntad al búnker para la ceremonia final?
    No, no fue contra “su” propia voluntad, sino contra la voluntad de Hitler. Hitler no quería que ella fuese, hasta donde sabemos. No le dijo: “Por favor, vení a Berlín a morir conmigo”. No. Hitler quería que ella se quedase afuera y siguiese con vida. No fue una decisión espontánea de Eva. Años antes, en 1943, o antes, ella había decidido que si Hitler moría, ella moriría también. De este modo, queda claro que fue su decisión venir a Berlín y morir con él. Y en los meses anteriores, ella ya iba y venía a Berlín constantemente, de Munich, y otra vez a Berlín. Pero a comienzos de marzo, decidió ir a Berlín y quedarse, y de ser necesario, morir con Hitler. No quería vivir sin él. La situación en el búnker fue de enorme tensión. Berlín estaba casi totalmente destruida, los rusos estaban cada vez más cerca, era muy peligroso estar ahí, y en medio de todo esto aparecía una Eva Braun impecable: bien vestida, bien peinada, elegante y tranquila. Eso fue lo que casi todos dijeron después, que parecía alguien de otro mundo. Ella quería estar allí. Hay indicios de que algunos de los miembros del círculo íntimo de Hitler le temían al final porque apoyaba los delirios de Hitler y su idea de que estaba rodeado de traidores. Ella compartía estos sentimientos y esto demuestra que, finalmente, Eva Braun fue cómplice de Hitler.

    ¿Los padres de Eva Braun aprobaban esta relación?
    Es muy difícil de decir qué pensaban los padres al principio. Cuando ella comenzó su relación en 1932, estoy segura de que sus padres no lo sabían y que hay indicios, no fuentes reales, de que sus padres no estaban contentos con que su hija mantuviese este tipo de relación, como concubina, y demás. Pero más adelante, cuando ella tuvo su departamento propio en el Berghof, al menos su madre iba a visitarla de tanto en tanto, acompañaba a su hija cuando viajaba. La familia sacó un cierto provecho de esta relación. La hermana menor de Eva, Gretl, vivió con Eva en el Berghof, tenían la casa que Hitler compró en Munich. Por eso, para Eva Braun esta relación, aunque no estuviesen casados, significó un ascenso social. Eva trabajaba para Hoffmann, y después de 1933, trabajó sólo en fotografía, ya no más como vendedora en su negocio. Y se volvió parte de la maquinaria propagandística alrededor de Hitler.

    Para los alemanes, ¿Eva Braun representa algo especial?
    Sí. Se la considera una mujer trágica. La mayoría de las biografías hacen foco en su destino trágico, que ella desperdició su vida por esperar a Hitler, que era completamente apolítica, que no sabía nada de lo que ocurría a su alrededor, que su vida fue de algún modo ridícula, que no vivió una vida plena porque fue insensible y no se casó hasta el último día en el búnker. Mientras que la figura de Hitler es sinónimo de nacionalismo perverso, del mal, de Holocausto, la figura de Eva Braun es sinónimo de mujer devota, muy insegura y que vivió sólo para complacer a Hitler, sin hacer nada por sí sola, sin opinión, sino que sólo hacía lo que le decía Hitler.

    ¿Al realizar la investigación fue difícil separar leyendas y hechos documentados?
    Sí, claro. Pero en todas las fuentes disponibles del libro se ven distintas categorías: primero, están los testimonios contemporáneos de, por ejemplo, Martin Bornmann, su mujer Gerda; también de Joseph Goebbels, con sus diarios. Y además están las entrevistas a los miembros del círculo íntimo realizadas por oficiales de rango poco tiempo después de la guerra. Semanas, meses apenas, después de la rendición del Weimar alemán. Son fuentes muy valiosas. Y luego estudié los archivos que contienen los interrogatorios a los familiares y amigos de Eva Braun, realizados por los tribunales de desnazificación desde 1947 hasta 1949. Sus padres, hermanas, Henrich Hoffmann y otros integrantes del círculo íntimo de Hitler fueron interrogados sobre Eva Braun. Y luego, pero no menos importante, lo que también quería hacer era un análisis, una evaluación de la bibliografía existente para obtener una mirada, nueva, renovada, preguntando quién dijo qué, cuándo, y por qué. A través de este análisis, resultó claro que Eva Braun tenía que ser considerada parte del círculo privado de Hitler, y no lo contrario. Hasta ahora, Eva Braun había sido la rubia apolítica, tonta, apagada, y su modo de vida siempre había sido analizado como una cuestión separada, desconectada de la vida personal, y más importante aún, de la vida política de Hitler. Vi que es imposible separar la vida personal y política de Hitler, y Eva Braun formó parte de ambas.

    ¿Hay algún miembro de la familia Braun todavía vivo?
    Toda su familia murió. Su hermana menor Gretl se casó con un oficial de las SS, Hermann Fegelein en 1944, que estaba constantemente en el Berghof con ella. Su esposo, Fegelein, era un oficial de enlace de Heinrich Himmler con Hitler, fue ejecutado en abril de 1945. Gretl volvió a casarse en los años 50. Y queda un hijastro de ella, que aún vive. Nadie más, hasta donde yo sé.

    Hay gente en el mundo que reivindica las ideas de Hitler. ¿Alguien reivindica a Eva Braun?
    No, no creo. Eva Braun, y esto es verdad, fue ignorada por la mayoría de las esposas de los jerarcas nazis. Fue ignorada por los historiadores, se consideraba que las vidas y actividades de estas mujeres no tenían ninguna importancia política. Diría que mi libro no habría sido escrito 30 o 40 años atrás. Hoy la percepción respecto de la mujer cambió, en general. Las mujeres ya no son percibidas per se como espectadores políticos, sino como actores en la escena política. La nueva generación tiene una perspectiva nueva sobre la historia. Por eso, tenemos otra mirada de estas mujeres, su conducta, su participación política. Después de la guerra, la literatura, los estudios sobre la memoria, que tuvo un gran predominio –como la famosa autobiografía de Albert Speer–, y las propias mujeres que rodearon a Hitler, crearon la leyenda de la inocencia femenina: que eran completamente apolíticas, que se quedaban en sus hogares todo el tiempo durante el régimen nazi, y demás. Y las mujeres que rodearon a Hitler dijeron que no tuvieron nada que ver con aquello. Pero hoy podemos ver mejor cómo realmente se involucraron. Eva Braun, como ya dije, fue parte de la maquinaria propagandística. ¿Por qué? Porque estaba siempre con Hitler en el Berghof, sacaba fotos y hacía películas sobre él, cuando Hitler estaba allí, y vendía esas fotos de la vida personal de Hitler. Se las vendía a Henrich Hoffmann e hizo mucho dinero con esas transacciones. También contribuyó a crear un cierto mito de Hitler. Lo retrataba como a un hombre bondadoso, de familia –que no era–, amable, que amaba la naturaleza y a los niños, y demás. Como todo el círculo íntimo de Hitler, Eva Braun fue no sólo una testigo, sino una convencida de la ideología nazi.

    ¿Y cómo vivió, en lo personal, la reconstrucción de este personaje?
    Cuando estaba escribiendo este libro me sentía realmente como una detective en una jungla de leyendas y estereotipos. Y me conmovía entonces ir a los archivos y poder mirar las fuentes desde una perspectiva renovada, El trabajo de archivo es siempre muy agotador. No es como tener pilas de documentos. En el caso de Eva Braun, a veces sólo había una oración, un extracto muy breve, o alguna pista que permitía continuar la búsqueda. Fue una experiencia apasionante. Me sentí muy bien durante el proceso de escritura e investigación. Y cuando se publicó, sentí un poco de miedo. No sabía qué podía pasar. Siempre es difícil escribir sobre Hitler.

    "De todas las maravillas que he oído, la que mayor asombro me causa es que los hombres tengan miedo."
    Julio Cesar - W. Shakespeare

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    22-11-2012 08:33 PM
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